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¿Tasa fija o tasa variable? Lo que deberías saber antes de firmar tu próximo crédito

Cuando se piensa en tomar un crédito, muchos se enfocan en el monto o el plazo. Pero hay una decisión igual de importante que puede hacer la diferencia entre un préstamo manejable o uno que se convierte en una carga: elegir entre tasa fija o tasa variable.

Cuando se piensa en tomar un crédito, muchos se enfocan en el monto o el plazo. Pero hay una decisión igual de importante que puede hacer la diferencia entre un préstamo manejable o uno que se convierte en una carga: elegir entre tasa fija o tasa variable.

Este es un tema que genera muchas dudas, y con razón. La tasa de interés afecta directamente lo que terminarás pagando al final del crédito, así como tus cuotas mensuales. Por eso, aquí te explicamos con claridad lo que necesitas saber para tomar una buena decisión.

Primero, ¿qué es la tasa de interés?

La tasa de interés es el “precio” que pagas por usar el dinero que te presta una entidad financiera. Y ese precio puede mantenerse igual o variar con el tiempo, según lo que acuerdes con el banco o entidad prestamista.

En Colombia, existen dos tipos principales de tasa:

  • Tasa fija: se mantiene igual durante todo el plazo del crédito.
  • Tasa variable: puede subir o bajar según indicadores como el IBR, la DTF o la inflación.

¿Qué significa tomar un crédito con tasa fija?

Un crédito con tasa fija te garantiza una cuota estable desde el primer mes hasta el último. Esto te da tranquilidad, porque sabes cuánto pagarás, sin sorpresas.

Ventajas:

  • Cuotas iguales durante todo el crédito.
  • Ideal si tienes un presupuesto ajustado o ingresos fijos.
  • Te protege en épocas de inflación o alzas en tasas del mercado.

Desventajas:

  • La tasa inicial suele ser más alta que la variable.
  • Si las tasas bajan, tú seguirás pagando la misma cuota.

¿Y la tasa variable?

Con una tasa variable, la cuota puede cambiar cada cierto tiempo. ¿De qué depende? De los movimientos del mercado. Si los indicadores bajan, podrías pagar menos. Pero si suben, tu crédito se vuelve más costoso.

Ventajas:

  • La cuota inicial suele ser más baja.
  • Posibilidad de pagar menos si las tasas caen.

Desventajas:

  • No tienes certeza de cuánto pagarás cada mes.
  • Si el mercado sube, podrías terminar pagando más de lo esperado.
  • No es recomendable si tienes ingresos muy limitados o necesitas estabilidad.

¿Cuál es mejor?

No hay una única respuesta. Todo depende de tu situación. Pero aquí van algunas recomendaciones prácticas:

  • Si tienes ingresos estables y prefieres planear a largo plazo sin sobresaltos, probablemente te convenga una tasa fija.
  • Si tienes capacidad para asumir ciertos riesgos y entiendes bien cómo se mueve el mercado, podrías optar por una tasa variable, al menos en un contexto de tasas a la baja.
  • Si estás tomando un crédito a muy largo plazo (más de 10 años), es importante revisar escenarios futuros, incluso con simulaciones.

Algunos consejos antes de firmar

  1. Pide que te expliquen con ejemplos reales cómo podrían variar tus cuotas si sube la tasa.
  2. Solicita simulaciones de pago con diferentes escenarios.
  3. Revisa bien la letra pequeña, en especial si hay límites mínimos o máximos para la variación.
  4. Pregunta por costos adicionales como seguros, comisiones o cobros por prepago.
  5. No te sientas obligado a decidir de inmediato. Si no estás seguro, pide asesoría.

En resumen

Elegir bien entre tasa fija o variable puede ahorrarte mucho dinero y dolores de cabeza. No se trata solo de lo que te ofrecen, sino de entender cómo ese tipo de tasa se ajusta a tu realidad. En GYB Consultores Financieros te acompañamos para que tomes decisiones financieras informadas, que te den tranquilidad y no sorpresas desagradables en el camino.

¿Estás por firmar un crédito o pensando en uno? Escríbenos. Te asesoramos sin costo y te ayudamos a ver con claridad qué opción te conviene más.

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